Reflexión: En tiempos del COVID 19

En tiempos del COVID 19:  por José D. Torres López, Pastor del Colegio Bautista de Caguas

El mundo deportivo se detuvo ante la muerte de Kobe Bryant en un accidente de helicóptero en el mes de enero de este año. Esta noticia provocó un detente entre los amantes del juego del baloncesto (NBA) y de sus seguidores pasivos... era algo muy difícil de asimilar.

En marzo se apareció COVID 19 (CORONAVIRUS) en PR y sus consecuencias han sido muy preocupantes.

Esta aparición del virus ha provocado un detente en muchos países, y en el nuestro no ha sido la excepción. Nuestra vida ha tomado un giro al cual no estamos acostumbrados. ¿Un toque de queda en nuestro país? ¿Limitación en las horas de salida de nuestras casas? ¿Prohibición para visitar lugares preferidos, incluso los templos? ¿Asignación de días para usar nuestros vehículos? ¿Guardar distancia del prójimo cuando estamos acostumbrados a la cercanía y manifestación de expresiones?

La salud se ve amenazada y se pone en peligro por un virus que no se ve a simple vista. Todo ello hace que la incertidumbre vaya acrecentando. Surgen otras preguntas tales como: ¿cuándo esto terminará? ¿Cuántas personas más van a morir? ¿Podrán descubrir a tiempo una vacuna o descubrirán un medicamento que detenga el virus y pueda salvar a las personas? ¿Podré regresar a mi trabajo? ¿Cómo podré sobrevivir si no devengo ingresos para sostener a mi familia? ¿Los servidores públicos - especialmente enfermos- doctores- técnicos de laboratorios - policías y otros podrán resistir ante el desgaste físico por las exigencias del escenario pandémico? 

Plantearse cada una de esas preguntas y otras más que no compartí, pero que muy probable se estén formulando en tu mente, no es señal de falta de fe ni mucho menos un asunto de cuestionamiento sobre los asuntos divinos.

Más bien, me parece que la fragilidad y vulnerabilidad del ser humano nos plantea dos asuntos significativos: En primer lugar, Dios reconoce y respeta que dentro de nuestras circunstancias humanas hay eventos que no sólo nos paralizan, sino que nos provocan formularnos preguntas existenciales y profundas sobre las dimensiones misteriosas de la vida. En segundo lugar, Dios conoce nuestra interioridad y sabe que humanamente es necesario indagar sobre ellas, pero desde una óptica de la ESPERANZA. Ante el panorama pandémico que sacude las bases existenciales y supuestos básicos de la vida, es que te hago la propuesta de vida esperanzadora del RESUCITADO.

“Cuando todo parezca perdido, mira al Cielo, aún queda algo más por alcanzar.” (José D. Torres López)